Hace mucho tiempo que armé la idea sobre fragilidad de la ciudad de Buenos Aires. Cuando veo fotos invernales de ciudades canadienses, europeas y hasta norteamericanas con más de 30 cm. de nieve en sus calles, soportando temporadas de frío bajo cero por más de un mes, confirmo esta idea.
En Buenos Aires no podemos luchar contra una o dos lluvias fuertes por año, el último año conocimos el rigor de una nevisca y ahora un simple incendio de campos nos tapa como si una guerra bacteriológica se hubiese cernido sobre nuestras humanidades.
Tenemos una posición privilegiada. Sepámoslo. Si estuviésemos en zona de terremotos el año próximo desaparecemos. Aunque no estamos exentos de una crecida catástrofe del Río de la Plata.
Si se ponen de acuerdo los elementos, van a lograr lo que toda una sociedad no ha podido hacer en un para de siglos. Hacernos desaparecer a los porteños y todas nuestras fragilidades.


5 comentarios:
noooo!!!
pero por favor!!! no nos dejemos asustar por una nube de humo (horrible).Y mire que yo soy fóbica al humo.
Bueno, bueno, bueno... tampoco es solo un simple incendio de campos... no???
El resto es cierto!!!
eme, dejeme continuar con mi derrotero fatalista y no me discuta. Quiere?
Se agradece la visita.
Bueno... si me lo pide así...
ya bastante tuvimos:
inundaciones, granizo gigante, nieve, tromba marina, humo y ahora ceniza volcánica.
Es cierto, nos falta un terremoto. Pero llega en cualquier momento.
¿hasta cuándo señor Ibarra?
Publicar un comentario